YANDERE´d; Una sicótica tragedia romantica (parte 3)

Sin pero que valga, he aquí la tercera parte de YANDERE´d, esta vez con el chico en disputa. Atentos que se viene el final!!

Capitulo 3: Miguel

Y llegó el 16 de Julio. Ana y yo quedamos en juntarnos antes de entrar clases para tener todo listo para la tarde. Nos juntamos media hora antes, a la vuelta del liceo. Ambos estamos ansiosos, asi que aprovechamos el rato para hacerlo una vez más. Me vuelve loco el olor de su perfume, su pelo, su cuerpo…

Entramos justo. Alcanzamos apenas a arreglarnos, pero aún así nadie se dio cuenta, antes de entrar a clase, escucho la irritante voz de Estefania. Ya no lo aguanto; que un dia si, otro dia no, que le duele la cabeza, que no contesta el teléfono… ¡Como cresta quiere que sigamos si me tiene asi!

Al menos Ana me dice si algo no le gusta. Además sabe como darme en el gusto. Si, mejor me quedo con Ana. Aunque las tiene más chicas, sabe usarlas mejor.

Al almuerzo, invento una escusa para no almorzar con ella. Vivo cerca del liceo, por lo que me es facil ir y volver. Nos vamos a mi casa con la Ana y almorzamos allá, lejos de la otra. Ana se ve un poco rara, como nerviosa, asi que trato de calmarla. Ahora ella espera un niño mio, asi que ya no hay vuelta atrás.

A la tarde, veo a la Estefania desde el pasillo entrar a la cancha de tennis junto a las otras chicas del club. Lleva el traje puesto, pero parece que no va a jugar. Verla desde lejos me hace recordarla cuando me dijo que le gustaba. Ana me dijo que aprovechara, que igual podria pasarla bien; de todas formas tiene un cuerpo espectacular, asi que lo hice. Una hora y media después, sale de la cancha.

La esperamos debajo de la escalera, en el subterráneo. Elegí este lado porque a esta hora siempre está vacio, asi nos evitamos problemas. La Ana se oculta atrás de mi tiritando, mientras que a la vuelta Estefania baja cantando la escalera, sonriente. Siento un viento frio en mi espalda.

       ¡Hola, amor! ¿Qué pasa? –Dice Estefania, sin mirar a la Ana, que está escondida atrás mio. Aprieta con fuerza la raqueta, dentro de su bolso.

       Hola… Estefania. Mira; yo…te cité acá para… -Dije con un nudo en la garganta. Ana me jala de la camisa, apurandome. Estefania me sonrie juguetona, aunque en sus ojos parecia ver algo que me asustaba.

       ¿Para? Anoche me dijiste que me ibas a dar tu regalo. ¿Que és? –Me dice sin dejar de sonreir, pero a medida que pasaban los segundos la expresión de su rostro cambió en una rara mezcla de alegria, dolor y rabia. Yo no paraba de sudar por los nervios, y entonces Ana salió detrás mio y se puso frente a Estefania, quien la miró confundida.

       Yo y Miguel queremos decirte que nos dejes en paz. Ambos estamos juntos, nos amamos, y vamos a tener un hijo. Asi que puedes ir y buscar otro chico, porque aquí ya no tienes nada que hacer. ¿Cierto, Miguel? –Dijo Ana, como desquitandose. Luego me miró buscando mi aprobación, pero solo encontró mi cara de sorpresa. Estefania se tapó los ojos con mano izquierda , y luego empezó a llorar.

       Pero tú…dijiste que me amabas…  –Respondió Estefania, sin sacar la mano de la cara. Ana la agarró fuerte de los hombros, y le gritó:

       ¡¡ENTIENDE ESTO; EL MIGUEL AHORA ESTÁ CONMIGO; EL ME PREFIRIÓ A MI PORQUE TÚ YA NO LE SATISFACES, NUNCAS LO HICISTE Y NUNCA LO HARÁS!!

 

 Pero entonces dejó de gritar. Ana retrocedió unos pasos y se tapó el cuello con las manos, antes de que las primeras gotas de sangre empezaran a tocar el piso. Cuando me di cuenta, Ella calló de rodillas al suelo.

 

Traté atraparla, pero ya era demasiado tarde. La sangre salia descontroladamente, mientras en un ultimo esfuerzo trataba de decir mi nombre antes de cerrar sus ojos.

 

        T-tú…la mataste… –Dije sin despegar los ojos del rostro cada vez más muerto de Ana. Estefania se mantuvo en silencio, mirandonos mientras sujetaba con firmesa su enorme cuchilla carnicera, con el mango de una raqueta de tennis, ahora salpicado con la sangre de mi Ana. Los ojos se me llenaron de lagrimas, mientras frente a mi aparecian todos los momentos que vivímos juntos. –Ella…¡ELLA ESTABA EMBRAZADA, MIERDA! ¡¡¡ELLA IBA A TENER UN HIJO MIO!!!

        ¡Y YO TAMBIEN! –Gritó Estefania. Dejandome en silencio. No solo era la primera vez que la oia alzar la voz; tambien ella iba a tener un hijo mio. Sus ojos aún dejaban salir lagrimas, pero su cara tenia una expresión de odio.  –¡¡Pero nunca te preocupaste de mi; siempre fuiste más atento, más preocupado, siempre fuiste mejor pareja con ella que CONMIGO!!

 

En ese momento levantó su cuchila y me apuntó con su filo. Yo estaba paralizado, muerto del miedo. Me pareció ver una sonrisa en su rostro.

       Tenias razón Lucy…–Dijo acercando la cuchilla a su rostro. Era una de esos serruchos que usan en las carnicerias, con una inscripcion en la parte baja que decia “Lucy”. Pense en correr, pero estaba demasiado asustado para siquiera moverme. En eso, me parece ver una persona asomandose tras la pared. Logré reconocerlo y traté de pedirle ayuda, pero cuando vi a Estefania elevando la cuchilla, ya era demasiado tarde.

       Si no eres mio…¡¡¡NO SERÁS DE NADIE!!!

 

La cuchilla se dirigia a mi rostro, y entonces cerré los ojos.

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~ por fr!ki en enero 11, 2011.

2 comentarios to “YANDERE´d; Una sicótica tragedia romantica (parte 3)”

  1. ¡Estoy leyendo y viendo el blog! ¡Está genial! ¡Felicitaciones por este gran logro! ¡A seguir adelante!

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